Capítulo 19 Pervertido!

—Uf.

Isabella soltó el aire, aliviada. El coche que conducía por fin había quedado aparcado, sano y salvo, en el patio de la universidad.

Seguía aferrada al volante cuando notó que tenía las palmas un poco sudorosas. De verdad, conducir sola un coche tan lujoso no era algo que pudiera tomarse a la...

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