Capítulo 22 Si no te molesta

—Tengo que irme a casa. Dame las llaves de mi coche.

—Ni siquiera hemos alimentado a las lombrices de tu estómago. —Andreas cambió de tema—. Come al menos un poco. Voy a traerte la comida.

Se puso de pie enseguida. Su rostro se contrajo en una mueca cuando apoyó el peso en la pierna herida.

—Pued...

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