Capítulo 31 Todavía no te he dado el beso de ánimo

Gonzalo volvió un poco la cabeza, con una leve sonrisa en los labios.

—Resulta que eres una chica muy traviesa.

—¿Por qué dices eso? Soy una chica inocente y pura. —Isabella alzó la barbilla con aplomo—. Aunque estés paralítico, tu cuerpo es precioso. Si no fuera por esos tatuajes, estoy segura de...

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