Capítulo 126 LA SANGRE DE NUESTROS PECADOS

La mansión entera parecía haberse quedado sin aire. Fernanda estaba en el suelo del vestíbulo, abrazada a la chaqueta de Noah, con el pelo pegado a la cara y un llanto que le sacudía el cuerpo entero.

—¡Se lo llevó, ese maldito se llevó a Tiago! —Fernanda golpeaba el piso con sin sentir el dolor—. ...

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