Capítulo 80 EPÍLOGO II: UN PACTO PARA SIEMPRE

Cinco meses después

La catedral lució imponente bajo la luz dorada del atardecer. El murmullo de los cientos de invitados cesó en cuanto las pesadas puertas se abrieron de par en par. El aroma de las rosas blancas inundó el pasillo central, creando una atmósfera mágica.

Lorena avanzó despacio luci...

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