Capítulo 94 LA GLORIA TEÑIDA DE SANGRE

Cuando el auto se detuvo y estuvieron al frente del gran salón. Fernanda alzó el mentón tratando de recuperar el aliento y contener la agitación de su pecho. Aunque le era imposible, pues, la piel de sus muslos aún conservaba la marca de la posesión, quemando bajo la elegante tela.

—Jamás voy a per...

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