Capítulo 48 48

―Tres días.

Damián seguía apoyado sobre un codo, mirándome como si acabara de proponer algo perfectamente razonable.

―Tres ―repitió.

―¿Y qué se supone que haría yo en Copenhague mientras tú trabajas doce horas?

―Dormir hasta tarde. Comer cosas caras. Burlarte de edificios que me gustan.

―Tentador.

―...

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