Capítulo 62 62

—No me gusta tu mano.

Damián levantó la taza de café.

—Qué específico.

—Se ve rara.

Miró su mano izquierda.

Sin alianza.

—La tuya también.

—La mía está bien.

—La tuya parece soltera.

Levanté una ceja.

—¿Celoso de un dedo?

—Muchísimo.

Era la primera mañana sin anillos y, de pronto, siete años de cost...

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