Capítulo 1 El accidente
Ha pasado exactamente un mes desde que Ethan Cole y yo nos casamos.
Un mes que no debería de significar nada, pero que lo ha cambiado todo.
Un mes que pensé que sería como una tortura pero solo me ha hecho darme cuenta de que había estado equivocada respecto a él.
Aún así, no puedo negar que la convivencia con Ethan ha sido mucho más fácil de lo que esperaba.
Nuestro matrimonio no es por amor.
Tampoco hay deseo entre nosotros.
Solo acuerdos y promesas económicas de las cuales él ha cumplido todas en tiempo record.
Ethan es un hombre controlado. Distante.
Tanto que en un principio me dio miedo, pero aun así acepté a casarme con él.
Todo por mi familia.
Aunque eso significará entregarme a un hombre como él.
Pero solo basto un par de días en convivencia para ver que todo lo malo en él era una mera fachada, aunque aún siguen habiendo momentos en los que su mirada sigue siendo un poco difícil de descifrar.
En tan solo un mes ha cumplido con cada una de las cláusulas que impuse para este matrimonio.
Durante todo este mes, Ethan se ha encargado de asumir la deuda de la empresa de mi familia y los ha ayudado a recuperar la estabilidad y reputación económica de la que siempre han gozado.
Todo gracias a este matrimonio.
Un matrimonio, que en teoría, solo debería de existir en papel.
Mientras camino al restaurante donde vamos a cenar está noche pienso en como agradecerle por todo lo que ha hecho.
Aún así no dejo de sentir un extraño nudo en el pecho que lo logro explicar.
Es como si algo fuese a cambiar está noche.
Pero se que son solo mis nervios hablando por mi.
Ethan nunca ha pedido nada a cambio.
Incluso, cuando apareció en medio de esa reunión de accionistas y pidió hablar a solas conmigo me sorprendió.
Él nunca antes había mostrado un interés directo en mi.
Ethan Cole ciertamente no es la persona que yo pensé que era durante todos estos años.
No es ese hombre narcisista, mujeriego y desinteresado que mi padre me dijo que era.
Entre nosotros nunca ha habido grandes muestras de afecto ni de intimidad, pero si se ha desarrollado compañerismo y complicidad.
Al llegar al restaurante, veo que Ethan esta del otro lado de la calle.
Y por un segundo todo a mí alrededor deja de existir.
Regresando a la realidad, sorprendida notó que ha venido caminando.
Es algo raro en él.
A su alrededor todos lo observan.
Él es así.
Un hombre alto.
Impecable.
Llamativo.
Uno de los hombres más importantes de esta ciudad, por no decir de este lado del país.
Él parece sentir mi mirada.
Cuando nuestras miradas se encuentran no puedo evitar sonreír un poco.
Él, aún con su teléfono en el oído levanta una mano y me saluda.
Aunque ayer cenamos juntos, hoy, luego de recibir las noticias de mi padre de todo lo que Ethan ha hecho tomé la iniciativa de invitarlo a cenar yo misma.
Cuando el semáforo cambia a rojo lo veo caminar hacia mi.
De pronto todo cambia a cámara lenta.
Mientras él cruza la avenida, veo a un carro a gran velocidad ir directamente así él.
Sin poder contenerme, grito – ¡CUIDADO!
Pero es tarde.
Todo ocurre demasiado rápido.
Todo pasa en apenas unas pocas fracciones de segundo.
El sonido de los frenos chirriando.
Los gritos a mi alrededor.
El fuerte golpe.
Todo se escucha claramente.
PUM.
El impacto suena seco y definitivo.
Y solo puedo gritar su nombre.
Un segundo antes estaba caminando directo hacia mi y ahora está tendido en el asfalto inconsciente.
- ¡ETHAN! – grito con desesperación.
En cuestión de segundos estoy a su lado mientras lo veo inconsciente sobre el pavimento.
Siento como el aire abandona mis pulmones.
Sangre...
A su alrededor hay mucha sangre.
Con voz temblorosa repito su nombre pero él parece no escucharme.
Mis manos quedan suspendidas sobre él, incapaz de tocarlo.
A nuestro alrededor todo es un caos.
Las personas gritan.
Algunos incluso llaman al 911, pero aún así no puedo evitar gritar – ¡QUE ALGUIEN LLAMA A UNA AMBULANCIA!
No puedo dejar de ver su cuerpo inmóvil.
Su respiración es débil.
Pero la sangre que sale de su cabeza no deja de salir.
- Ethan – susurro su nombre – Ethan, ¿me escuchas? Ethan…
Hace unas horas todo estaba bien entre nosotros.
Ahora…
- Tú… – su voz apenas es un hilo audible pero lo escucho.
Siento como mi corazón empieza a latir nuevamente.
Me inclino mucho más cerca.
Necesito saber que él está bien.
- Ethan, no te muevas – le pido – ya la ambulancia viene en camino.
Lentamente lo veo abrir sus ojos.
En su mirada reconozco la confusión.
Es como si no recordara nada.
Todo ha sido demasiado rápido.
- Tú – vuelve a decir frunciendo un poco el ceño.
Preocupada coloco mi mano sobre su frente y le pido que se detenga.
- Ethan por favor, no te muevas – le pido. Una punzada de miedo me atraviesa el pecho – yo estoy contigo – susurro con urgencia.
Pero algo en su mirada me hace sentir insegura.
Es como si estuviera vacío.
- Tú… – repite con voz débil – tú… ¿Quién eres?
Confundida lo miro a los ojos pero él los ha vuelto a cerrar.
La forma en la que me ha visto es como si nunca antes lo hubiese hecho.
Como si no me conociera.
- ¿Ethan? – susurro sin entender a qué se refiere.
