Capítulo 2 ¿Tú quién eres?

¿Tú quién eres?

Esa pregunta se sigue repitiendo en mi cabeza una y otra vez.

Cada vez que la recuerdo, una nueva punzada de dolor me atraviesa.

Luego de preguntarme eso, Ethan perdió el conocimiento y no lo volvió a recuperar.

Ya han pasado tres horas desde eso.

Desde que llegamos al hospital no he sabido nada de él.

Nunca antes me había sentido tan inútil en toda mi vida.

Nadie me da ningún tipo de información útil.

Todo lo que dicen es: dentro de un momento vendrá alguien a darle información.

¡Dios!

El tiempo aquí dentro es como si no avanzara.

- Familiar del paciente Ethan Cole.

Apenas escucho su nombre salto del asiento.

- ¡Yo! – exclamó. Sin perder tiempo llego hasta donde está un doctor con una carpeta en sus manos – yo soy la esposa de Ethan Cole – me presento nerviosa.

Nosotros somos esposos.

Aunque solo sea un contrato de negocios pero el doctor no lo sabe.

El médico, quien es un hombre mayor, me observa y enseguida nota que mis manos están llenas de sangre seca y me pregunta si estoy bien.

- Si, si – digo con rapidez – es sangre de mi esposo. ¿Él esta bien? – pregunto sin perder tiempo.

No saber nada de Ethan me tiene al borde de una crisis nerviosa.

- El paciente está estabilizado – enseguida me tranquilizó un poco – el impacto fue fuerte, pero afortunadamente no presenta daños internos graves sin embargo…

Sin embargo.

Eso hace que mi estómago se contraiga de inmediato.

- ¿Qué sucede? – no puedo evitar interrumpirlo – ¿Le ha pasado algo a Ethan? – pregunto sintiendo como la ansiedad me aprieta en el pecho.

El médico toma aire antes de responder.

- El paciente presenta un cuadro de amnesia retrógrada.

Las palabras caen como un golpe fuerte.

Uno que me deja sin poder respirar bien.

- ¿Qué se supone que significa eso? – susurro.

Aunque en el fondo ya lo sé.

- Significa que el paciente ha perdido recuerdos previos al accidente – explica con calma – en algunos casos es temporal, en otros puede ser más prolongado, aún es pronto para determinar el alcance de la amnesia.

Mi corazón empieza a latir mucho más rápido.

Incluso mi respiración se vuelve artificial.

Desde que vi como un coche golpeó a Ethan no he podido respirar bien.

- Pero él no me reconoció a mí…

El médico me observa con atención – ¿a qué se refiere? – pregunta tomando nota en la libreta que tiene en sus manos.

- En la calle – digo rápidamente – justo después de que lo golpearon, él me preguntó que quién era, no me reconoció – le explico – luego perdió el conocimiento y fue cuando la ambulancia lo trajo hasta el hospital.

- Uhm… – masculla pensativo el doctor – es posible que no recuerde a personas cercanas, eventos recientes o incluso etapas completas de su vida. Como le dije hay que esperar. Aún es muy pronto para diagnosticar cualquiera otra cosa.

Etapas completas.

Siento que el suelo desaparece bajo mis pies.

Hace apenas unas horas Ethan y yo habíamos quedado en ir a cenar juntos.

Yo quería agradecerle por haber cumplido con su promesa.

Pero ahora…

Sin poder evitarlo cierro los ojos.

Hace justo un mes atrás, estaba sentada frente a él firmando un contrato que cambiaría mi vida.

Un contrato que dictaba un matrimonio por conveniencia.

Se supone que era solo un acuerdo comercial que ayudaría a la empresa de mi familia que estaba al borde de la bancarrota.

Deudas.

Demandas.

Accionistas molestos.

Todo era un desastre.

No había otra solución.

Excepto él.

Ethan Cole.

El único hombre capaz de salvar todo a cambio de mi.

Y el único hombre al que nunca pensé me querría acercar.

Entre nosotros nunca hubo romance ni amor.

Solo documentos, acuerdos y promesas comerciales.

Aún así no ha sido tan terrible como imaginé.

Ethan nunca cruzó los límites que marcamos antes del matrimonio.

Nunca me obligó a nada.

Nunca intentó aprovecharse.

Él es un hombre frío, distante, pero también justo y honesto.

Yo acepte sin saber realmente en qué me estaba metiendo.

Pero durante todo este mes él se ha esforzado por cumplir cada cláusula establecida.

Incluso durante nuestra supuesta luna de miel él estuvo trabajando por ello. Mientras yo salía a recorrer la isla en el caribe donde pasamos un fin de semana entero luego de nuestra boda, él estuvo encerrado en la suite de recién casados manteniendo reuniones y conferencias mediante su teléfono celular y computador.

Todo para lograr lo que yo le pedí.

Aún sin nosotros ser una verdadera pareja real.

Pero definitivamente hay algo.

- Señora Cole – la voz del doctor me trae de vuelta a la realidad – puede verlo ahora, está despierto, pero le recomiendo mantener la calma, el paciente podría sentirse confundido por un tiempo.

Asiento, aunque no sé si soy capaz de hacer eso.

No puedo ver a Ethan herido.

Nerviosa sigo a una enfermera hasta la habitación donde él está bajo observación, pero antes de entrar me detengo a tomar aire.

Tengo miedo de lo que me puedo encontrar.

Una vez adentro, veo a un Ethan despierto, sentado en la cama con su celular en la mano.

Una gran venda rodea su cabeza e incluso tiene un cabestrillo sobre el brazo izquierdo.

La enfermera rápidamente lo regaña por usar su celular y él con una sonrisa que me inquieta obedece.

De pronto él nota mi presencia y con una mirada indiferente me recorre lentamente con la mirada.

Es como si estuviera analizando a una completa desconocida.

Nerviosa doy un paso al frente.

- Hola Ethan – me acerco.

Mi voz sale muy suave.

Deben de ser los nervios, pero siento que sus ojos están vacíos.

Es como si no hubiera reconocimiento.

Solo veo frialdad y distancia.

- ¿Nos conocemos? – pregunta.

La enfermera me observa nerviosa y enseguida sale de la habitación.

- Yo… – busco las palabras correctas para decirle – yo soy Sophie. Nos conocemos desde hace mucho tiempo – digo lentamente – ¿No me recuerdas? – pregunto nerviosa.

Él me observa pero sigue sin reconocerme.

En silencio me acerco mucho más.

A lo mejor la iluminación de la habitación está haciendo que no me reconozca.

Intento tomar su mano entre las mías pero él enseguida me rechaza.

Lo hace con un gesto sutil, pero yo lo noto.

- ¿Acaso eres mi secretaria? – pregunta directo – pedí que me enviarán una nueva – con su mirada vuelve a recorrer mi cuerpo.

Ethan parece molesto.

- No – digo sintiendo una extraña mezcla entre preocupación y molestia – yo soy tu esposa.

Aunque parece ser que soy la única que lo recuerda.

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