Capítulo 5 .

El silencio que se instala en el apartamento es completamente sofocante.

Nadie dice nada.

Todos nos mantenemos en silencio.

Pero está mujer…

Está mujer me incomoda.

En su mirada puedo ver superioridad.

Es como si ella de verdad creyese que yo fuese inferior.

Además, su actitud me molesta.

En silencio me obligo a mantener la calma.

No pienso darle gusto a ninguno de los dos.

Aunque a Ethan no le guste, él y yo somos esposos y no dejaré que me humille, no importa como haya sido nuestro matrimonio antes de su accidente ni cuáles fueron los términos que firmamos al casarnos.

- Creo que ha sido suficiente – digo finalmente rompiendo el hielo – deberías de irte.

Intento mantener la calma pero mi voz sale dura.

Espero a que se vaya, pero en cambio ella sonríe ligeramente.

- Vaya – murmura inclinando la cabeza ligeramente hacia un lado – ¿siempre eres tan territorial?

Harta de toda está situación y de su actitud pasivo agresiva donde se muestra superior camino directamente hacia la puerta de entrada y la abro.

- Sal – ordeno – este es mi apartamento y tú no eres bienvenida.

- Qué curioso – masculla sin moverse ni un centímetro de lugar – porque hasta donde yo recuerdo este lugar también es mío.

Mi cuerpo ya incómodo se tensa aún más.

- Eso no es cierto – digo sin poder seguir ocultando mi irritación.

Durante todo el mes que llevo viviendo aquí está mujer jamás había venido.

Además…

Ethan me dio a entender que esté apartamento era nuevo.

No estoy entendiendo nada.

- ¿Entonces por qué tengo esto? – alza la llave nuevamente entre sus dedos.

El brillo metálico parece burlarse de mí.

Sintiéndome como en una broma de mal gusto miro a Ethan esperando a que él diga algo, cualquier cosa, lo que sea.

Pero él no lo hace.

En vez de querer echarla de aquí pareciera que siente algún tipo de interés por ella.

- Explícate – dice finalmente Ethan sin dejar de verla – ¿por qué tiene la llave de mi apartamento? – fija su mirada en mi.

Ethan no esta hablando con ella.

Él me lo esta preguntando a mí.

- No lo sé – respondo manteniendo la voz firme. No pienso dejarme intimidar por él – nunca mencionaste nada sobre otra persona antes.

- ¿Persona? – ella ríe por lo bajo – qué manera tan elegante de decirlo. Ethan y yo manteníamos una relación – dice tranquilamente – nosotros somos amantes.

- Deberías de tener un poco más de vergüenza – suelto molesta.

- ¿Vergüenza? ¿Por decir la verdad?

Sus palabras son como una cuchilla que se me clava en el corazón.

- Yo soy su esposa – repito con más firmeza – lo que sea que haya sucedido entre ustedes fue antes de mí, así que deberías de marcharte. O tendré que llamar a la policía por allanamiento de morada – le advierto.

A pesar de que Ethan y yo nunca hemos mantenido una relación romántica ni sentimental, ambos acordamos que nos respetaríamos el uno al otro.

Él fue muy claro al respecto cuando hicimos las negociaciones para este matrimonio.

Él no iba a aceptar a un tercero a no ser que ambos estuviéramos consciente al respecto y lo aceptáramos.

Me parece irónico, que él, siendo el que propuso ese aspecto en nuestro matrimonio fuese el que tuviese un amante oculto.

- Las cosas empiezan a tomar sentido – dice de pronto Ethan – primero tenemos un matrimonio por conveniencia sin historias, sin beneficios – hace una pausa – y entonces – me miraba nuevamente – ¿una amante?

- Esto no es algo que debamos hablar delante de ella – digo con los dientes apretados.

- ¿Por qué no? – pregunta curioso – de pronto aparece alguien con una explicación mucho más lógica de la que tú me has dado.

- ¿Estás diciendo que le crees a ella? – pregunto sin poder ocultar el temblor en mi voz.

- Estoy diciendo que lo que ella dice encaja más con lo que tú me has contado, si yo tuviera una relación con ella explicaría por qué no la tengo contigo. ¿O me equivoco?

A Ethan parece no importarle hablar de esto delante de alguien.

Pero a mi si.

La mujer no deja de observarnos y parece satisfecha con toda la situación.

- Claro que no – interviene la mujer dando un paso más cerca hacia él – porque es la verdad – ronronea – tú y yo tenemos mucho tiempo juntos, años de relación.

Harta de todo esto decido irme.

Yo no pienso dejar que ellos jueguen conmigo.

Si Ethan prefiere creerle a esa extraña que lo haga pero yo no caeré en este juego tan absurdo.

Molesta giro para marcharme pero no doy más que unos pocos pasos antes de que él me tome del brazo y me detenga.

- Déjame – digo con los dientes apretados.

- Ni se te ocurra marchar – dice él en un susurro bajo – ¿acaso piensas dejarme con esta mujer que no conozco? Por lo menos sé que tú sí eres mi esposa.

- ¿Ahora sí soy tu esposa? – replicó – te recuerdo que en esos documentos que leíste hace unos días, esos mismos que tú mismo redactaste y firmaste prometiste de que yo jamás sería ridiculizada por ti. De ninguna manera.

Ethan aprieta la mandíbula.

He tocado una fibra sensible para él.

Ethan Cole, es un experto en negociaciones.

Que le diga que esta incumpliendo uno de sus tratos, uno que él mismo redacto es hacerle ver que es un hombre sin honor.

Y en los negocios, eso lo es todo.

- Esto no se trata de eso – dice molestó.

- ¿Ah, no? – replicó. Esa mujer nos ve de pronto sería, por lo que bajo aún más mi tono de voz para que ella no escuche nada. Si voy a tener que pasar por esta tortura ella también lo hará – tú haz preferido a una extraña antes que a mi, no me importa si me lo dices cuando estemos a solas – miento – pero que dejes en duda mi integridad delante de una extraña es…

- ¿Extraña? – repite mientras interrumpe lo que estoy diciendo. Ethan tiene un brillo nuevo en sus ojos, uno más peligroso que antes – para mí, ambas son unas extrañas – dice con frialdad – tú dices ser mi esposa, hay un acta notariada que lo dice, pero yo no recuerdo haberla firmado. Ni siquiera recuerdo haberte conocido jamás.

Sus palabras son frías.

Como dardos cargados de hielo.

- Tú – dice en voz alta viendo a la mujer que supuestamente es su amante – no tengo ni puta idea quien eres y a este ritmo no me interesa saberlo.

- Pero Ethan…

Ella intenta decir algo pero Ethan solo la ignora y vuelve a enfocar su atención en mi.

- Tú me diste solo una versión de los hechos, ahora me toca a mí buscar la otra parte.

Sus palabras me dejan en silencio.

No se qué decir.

Porque en realidad él tiene razón.

Yo aun no tengo idea porque él tomo esa decisión y porque puso tanto empeño en ayudar a mi familia.

Recuerdo perfectamente el día en que firmamos todos los acuerdos previos para este matrimonio.

Eso fue hace casi dos meses atrás.

Él fue directo con cada una de sus palabras.

Y muy específico en que este no sería un matrimonio convencional.

Mientras estábamos en su oficina, una en un edificio diferente a la empresa de mi padre, él me extendió una pila de papeles para que firma.

Documentos que leí uno por uno.

Allí no conseguí ningún tipo de cláusula abusiva ni condiciones humillantes que dieran a entender que él quisiera algo a cambio de mi.

Al contrario.

Mientras más leía, más confundía me sentía al respecto.

Porque aunque yo era consciente de que él matrimonio solo fue propuesto para poder tener más control en la empresa de mi padre, nada de lo que él redacto le ayudaría a hacerse con el poder.

Todo fue por y para mi.

Ethan a cambio de ayudarme con la empresa de mi familia no pidió nada a cambio.

Ni acciones.

Ni ingresos monetarios.

Ni propiedades.

Ni beneficios a largo plazo.

Solo un matrimonio civil que debía de durar por lo menos un año.

Según él, ese era el tiempo mínimo que necesitaba para poder poner todo al día y eliminar todas las deudas que la empresa tenía.

Y aún así, lo hizo todo en menos de un mes.

O por lo menos, la mayoría de nuestros problemas ya fueron resueltos gracias a él.

Por eso quería agradecerle el día del accidente.

Ese día, solo unas horas antes, me llegó un correo informándome de todos los avances que él había logrado.

Avances que mi mismo padre a pesar de su descontento con toda está situación admitió.

Al final, todos esos acuerdos prenupciales, cláusulas, condiciones, todo eso que tuve que firmar para llegar acabo nuestra boda no eran más que promesas hechas de él para mi.

Promesas que me aseguraban que de darse una separación complicada yo jamás sufriría por una estabilidad económica. La mensualidad que me asigno, durante y para después del matrimonio es lo suficiente como para que yo pueda vivir una vida tranquila por un tiempo, aunque él es consciente de que no me hace falta.

O por lo menos, el Ethan de ese entonces lo era.

Esas cláusulas también indicaban que yo no me vería afectada de ningún tipo.

Ni mi persona, ni mi integridad.

Todos los aspectos de mi vida están cubiertos, aunque él no lo quiera admitir.

Mi estabilidad económica.

Mi privacidad.

Mi figura como esposa aunque sea de mentira.

Incluso él también me prometió que me protegería de cualquiera que quisiera hacerle daño a través de mí.

Algo que me asusto pero que comprendí.

Ethan es un hombre despiadado en los negocios.

O por lo menos esos son los rumores que circulan sobre él.

Aún así, a pesar de que esto es solo un matrimonio por contrato, para mí es mucho más.

Ethan es el hombre con el que me casé para ayudar a mí familia, pero también es el hombre que me ofreció una infinidad de oportunidades para hacerme sentir segura durante todo el trato.

Siento que la única beneficiada aquí fui yo.

Él tiene razón al dudar de los motivos de este matrimonio… y yo también dude.

Luego de la boda, al ver todo lo que él había hecho por mi y lo poco que yo había hecho por él me hizo abrir los ojos..

Pero ahora…

Al ver la verdadera actitud de Ethan…

Es muy confuso.

Ya no estoy segura de nada.

Este Ethan me mira con frialdad.

Con desprecio.

No me mira como a una mujer sino como a la hija del hombre que cree le quito todo a su familia.

Tanto así que prefiere creerle a una desconocida que a su propia esposa.

Me mantengo en silencio mientras Ethan se encuentra interrogando a esta mujer.

Y aunque las preguntas que le hace son lógicas, no tienen esa dosis de frialdad característica de él.

Está situación me está haciendo sentir mareada.

Harta de seguir escuchándolos me separo de Ethan y me acerco a esa mujer.

Lo suficiente como para atraer su atención y que me vea a mí y no a mí esposo.

- Si ustedes de verdad tienen una relación – interrumpo – una relación de años – repito – ¿Por qué él decidió casarse conmigo y no contigo?

Su sonrisa vacila.

Y es todo lo que necesito.

- Él estaba conmigo antes de todo esto, pero perdimos el contacto y…

- ¿Por qué perdieron el contacto? – ataco.

Silencio.

- Antes de hoy, nunca antes te había visto – masculló con indiferencia – ¿Y apareces justo ahora? ¿Diciendo que Ethan a perdido la memoria? – cuestionó – es bastante interesante, ¿No crees? – le pregunto a Ethan – los únicos que saben sobre esto son el personal del hospital, tu asistente, tú y yo – le recuerdo – y todos tus recuerdos están intactos – todos excepto los míos.

Un brillo extraño aparece en los ojos de Ethan.

De pronto se acerca hasta donde estoy y me toma por la cintura atrayéndome más cerca.

Es como si me estuviera abrazando.

Pero realmente no lo es.

Es solo su forma de mantenerme aquí y que no me vaya hasta que él así lo quiera.

- Creo que mi esposa tiene razón – susurra por lo bajo, solo para mí.

- ¿Qué? – dice la intrusa.

En silencio observo como Ethan termina de interrogarla.

Pero ahora desde una posición completamente diferente.

Antes, él estaba inclinado a creerle.

Ahora…

Solo la quiere destruir.

Cada pregunta es más fría y distante que la otra.

Ethan está actuando como un negociador que quiere que su contraparte se rinda.

Ataca despiadadamente con preguntas, una tras otra.

Preguntas que cada vez se vuelven más difíciles de responder.

Luego de veinte minutos, o tal vez un poco más, en realidad no llevo la cuenta, veo como la mujer se da por vencida y sale nerviosa del apartamento, no sin antes dejarme la llave.

Lo que sea que está mujer haya querido conseguir antes de venir acá no lo ha logrado.

Y algo de lo que estoy segura es que ella ya no volverá.

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