Capítulo 2 Disfruta y agradece
Capítulo 2— Disfruta y agradece
Narrador
— ¿Quieres comer algo, Harriet? Desde que tomaste asiento en ese lugar no has movido un solo músculo, ni siquiera has dicho ni una sola palabra... Lo cual es raro en ti.
Abriendo uno de los cajones de la alacena en busca de lo que prepararía para cenar, Miranda preguntó; sinceramente le empezaba a preocupar Harriet, quien, tras recibir la llamada de su madre, había cambiado por completo.
Negando enseguida tras forzar una sonrisa, Harriet se colocó de pie, y despojándose de la gabardina que aún traía consigo, respondió:
— No tengo hambre, solo quiero tomar una ducha. ¿Podría quedarme aquí esta noche? —Harriet apretó los labios esperando una respuesta de Miranda—. La verdad, no quiero tener una de esas conversaciones difíciles con Magdalena... Al menos no hoy.
Asintiendo sin pensarlo demasiado, Miranda se acercó a Harriet, y tomandola de sus hombros, respondió de manera genuina, demostrándole su apoyo incondicional:
— Por supuesto que puedes quedarte el tiempo que quieras... La pregunta hasta me ofende.
Sonriendo agradecida por siempre estar ahí para ella, a pesar de la distancia, Harriet le agradeció a Miranda, y separándose para ir por algo de ropa a su equipaje, soltó antes de ir a tomar una ducha de agua caliente:
— Te prometo que será por poco tiempo, tengo pensado comprarme un departamento... Tantos años viviendo sola se me hará extraño vivir bajo el mismo techo de mi madre.
Regresando a la cocina para preparar la cena, Miranda encendió la estufa y girándose para verla, le pidió, pareciéndole una magnífica idea:
— ¿Te parece si buscamos un departamento en este mismo edificio? ¿Te imaginas siendo vecinas? Nadie nos soportará.
Carcajeándose un poco por la propuesta que le pareció una gran idea, Harriet solo se metió al baño y permaneciendo bajo el agua un par de minutos. Al salir de ella se sentía completamente renovada, como si el estrés de la mala noticia se hubiese evaporado con la misma.
— ¡Oh! ¿En serio? Huevos revueltos... Gracias, Miranda, ya vi que me extrañaste.
Golpeando un costado del cuerpo de Miranda en agradecimiento por la comida preparada, Harriet tomó asiento en la barra vistiendo una delicada pijama de seda, pues pretendía descansar tras un largo viaje, y llevando un bocado de comida a su boca, esta solo le sonrió.
Sinceramente, ellas eran inseparables, no había nada que la otra no conociera, pero debido al sueño de Harriet, fue que sus caminos se separaron por un tiempo. Escuchándose un quejido en la puerta del departamento seguido el timbre que sonaba incesantemente, Miranda se colocó de pie con algo de prisa imaginando de quién se trataba, y asomándose por la mirilla de la misma al ver que se trataba de Martin, quien era traído a rastras, esta solo abrió e ingresando Ciro junto a él, quien venía ayudándolo, ella se hizo a un lado señalándole colocarlo en el sofá.
— Por aquí, Ciro —Miranda lo ayudó un poco para arrojarlo en el lugar señalado—. ¡Mie*rda! Martin, ¿por qué siempre terminas así?
Dejando caer el peso muerto, Harriet se mantuvo inmóvil viendo como el hermano mayor de su mejor amiga no podía ni con su propia alma, y señalando a Ciro quien se encontraba con ella, Miranda soltó:
— Gracias por traerlo, Ciro... Y mira quien está de vuelta.
Girándose para ver a Harriet, pues ella se encontraba a sus espaldas a escasos metros, aún en la barra, Ciro se mantuvo en silencio por un instante, y sonriendo también en respuesta, feliz de verlo tras tanto tiempo, ella fue la primera en hablar:
— Hola, Ciro.
Dando un paso, Ciro aún no podía creer que hubiese regresado, ya que Magdalena no había mencionado que lo haría, y sonriendo al ver como estos, a pesar del tiempo, no podían quitarse la mirada de encima, Miranda dijo tras aclarar su garganta:
— No me canso de agradecerte siempre por cuidar de Martin... Mi hermano es un verdadero dolor de cabeza.
Desviando su mirada a ella, Ciro solo asintió, ya que para él no era ninguna molestia, después de todo, Martin era su amigo, y invitándolo a tomar asiento junto a Harriet, Miranda le ofreció:
— ¿Quieres algo de tomar? ¿Un café? ¿Un jugo? Por cómo te ves, no creo que hayas estado de fiesta con mi hermano ¿O sí?
Negando enseguida, pues no era así, él venía saliendo de una reunión importante cuando este lo llamó para que lo acompañase, Ciro apenas tomó un sorbo de whisky, y decidiendo llevarlo a casa al ver que ni mantenerse en pie podía, es que se encontraba allí:
— Un poco de agua está bien.
— Enseguida.
Caminando en busca de lo solicitado, Miranda se centró en buscar el agua, y girándose a un lado para observar mejor a Harriet, este preguntó interesado en saber si había regresado definitivamente, o si solo estaba allí por una pequeña temporada:
— ¿Has regresado definitivamente? ¿O solo has venido por un par de días?
Tomando un sorbo de agua, Harriet negó antes de responder.
— Definitivamente... Aunque mi acto de grado no es hasta dentro de dos meses, académicamente estoy graduada.
Manteniéndose a lo lejos, siendo solo la espectadora de la conversación, Miranda vio cómo ella sobraba allí y, permaneciendo de la misma forma, los dejó seguir hablando. Y es que ella y Martin, al ser tan cercanos a Harriet y Ciro, eran los únicos que sabían que entre esos dos habían pasado más que simples besos. Pero, por las aspiraciones de ella de irse al extranjero a estudiar, todo se mantuvo en la clandestinidad sin concretarse nada, sabiendo que sus caminos, en algún momento, se separarían.
— ¿Y cómo te fue...? ¿Qué piensas hacer ahora que has regresado?
Girándose un poco para observarlo mejor, Harriet apoyó un codo sobre la barra y, recargándose ligeramente sobre esta, empezó a explicar:
— Tengo pensado...
Permaneciendo verdaderamente interesado en cada una de sus palabras, Miranda verdaderamente no existía para ninguno de los dos, y aclarando su garganta poco después, sabiendo que Harriet estaría mejor acompañada por Ciro, agregó sacando el teléfono de su bolsillo, fingiendo leer un mensaje:
— Harriet, me vas a matar, pero tengo que irme. —Extendiéndole el vaso de agua a Ciro, Miranda salió tras la barra, y tomando su gabardina que se encontraba a escasos metros. Explicó —Gael viene llegando, tengo que ir a verlo.
Colocándose de pie tras ella, un tanto descolocada pues se suponía que pasarían la noche juntas, Harriet la siguió hasta la puerta, y abriendo sus manos, solo alcanzó a preguntar:
— ¿De verdad me dejarás sola?
Llegando a la puerta tras ella, Harriet permanecía estupefacta por el cambio repentino y, deteniéndose antes de salir, Miranda respondió:
— Lo siento, Gael es Gael... Te amo, pero tengo que irme.
Quedando con más preguntas que respuestas, Harriet solo la observó en silencio, y guiñándole un ojo, esta soltó antes de salir definitivamente:
— Solo agradece, y disfrútalo. Martin está noqueado, y no despertará hasta mañana.
Sonriendo al ver la puerta cerrarse, Harriet negó por lo ocurrente que era su amiga, y regresando a donde se encontraba Ciro solo se encogió de hombros, fingiendo desconocer lo que había pasado.
