Capítulo 10 Castillo de naipes

Al día siguiente el pueblo olía a pan recién horneado .

Me desperté sin alarma, como había hecho casi todas las mañanas desde que llegué. La luz entraba suave por la puerta de la terraza que había dejado entreabierta. Por un momento, antes de recordar, sentí solo el silencio y el sonido lejano del ...

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