Capítulo 26 Me quedo a tu lado

En la madrugada, el timbre estridente del teléfono fijo de la habitación me sobresaltó. Sentí un vuelco en el estómago. El miedo me recorrió el cuerpo instantáneamente; la paranoia me hizo pensar en Jamsel.

Descolgué con la mano temblorosa.

—¿Sí? —dije, con la voz pastosa.

—Señorita Rivas, discul...

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