Capítulo 30 Aún no lo creo.

Llegué al departamento de Alejandro. Todavía sentía la impotencia de la noche anterior, viendo a Matteo sonreírle a Jamsel mientras firmaba su propia condena. Toqué la puerta y Alejandro abrió de inmediato. No llevaba el saco de su traje de abogado y tenía las mangas de la camisa blanca enrolladas h...

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