Capítulo 48 Enemigos del pasado.

El automóvil se detuvo a pocos metros de mí. El motor seguía encendido, emitiendo un zumbido bajo en la calle desierta. El pánico me oprimió el pecho. Deslicé el dedo por la pantalla del teléfono, lista para marcarle a Alejandro, mientras buscaba con la mirada algún taxi libre que pasara por la aven...

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