Capítulo 272

El hogar ya estaba despierto cuando Corin y yo regresamos, con la sal pegada a mi piel, los rizos húmedos escapando de mi trenza y los pies descalzos dejando rastros de arena por el suelo.

Estaba agotada, los músculos me dolían de una manera que prometía consecuencias más tarde, pero mi mente brilla...

Inicia sesión y continúa leyendo