Capítulo 296

La atmósfera estaba en silencio, la luz del amanecer presionando suavemente contra mis párpados. Mi cuerpo latía con ese dolor profundo y resonante que queda cuando una fiebre finalmente se rompe—pesado, agotado, pero ya no en llamas.

Abrí los ojos lentamente.

Como un momento de déjà vu, Maya esta...

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