Adiós tácitas 2

SELENA

El momento en que me adentré en mi interior, su voz surgió a través del vínculo como un susurro atrapado en el viento.

—¿Selena?

Adam.

Su presencia me envolvió, familiar y cálida, un consuelo al que no me había dado cuenta que me aferraba.

—¿Estás a salvo?

Mi garganta se tensó. Enrosqué...

Inicia sesión y continúa leyendo