CAPÍTULO 115: No debería existir, pero existe

ADAM

Ella me miró desde el otro lado de la habitación y sonrió como si fuéramos viejos amigos que se hubieran encontrado después de años. Esa sonrisa... irritantemente familiar, como si supiera algo que yo no.

Me dejé caer en el asiento más cercano con un ruido sordo, la mesa de imitación de mader...

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