CAPÍTULO 121: El precio del fuego

Algo cálido se presionó contra mi pecho. Una mano. Suave pero firme. Luego mi nombre, amortiguado como un susurro viajando a través del agua.

—Adam. Adam...

¿Quién era?

Mis párpados lucharon contra el peso del sueño mientras parpadeaba en la neblina. El mundo era un borrón. Las luces se mezclaban...

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