CAPÍTULO 127: El adiós que no fue

ADAM

¿Un humano? ¿Mi pareja?

El pensamiento se aferraba a mí como espinas. Caminaba de un lado a otro por los bordes del callejón abandonado, mi respiración saliendo en ráfagas cortas a pesar del aire fresco de la noche. Mi lobo se agitaba bajo mi piel, inquieto, confundido. Esto no podía ser real...

Inicia sesión y continúa leyendo