CAPÍTULO 132: Tuyo, para siempre

ADAM

Tal vez apresuré las cosas.

Miré por la ventana, observando cómo las sombras se extendían por el suelo de su oficina. El peso en mi pecho no era de arrepentimiento, sino del miedo de haberle pedido demasiado, demasiado pronto. Emmanuelle no era como yo. Ella era humana. Pertenecía a un mundo ...

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