Capítulo 22: Hermano

Selena

Los susurros se extendieron como un incendio. Ojos observaban desde cada rincón de la sala, algunos llenos de curiosidad, otros de sed de sangre, como si hubieran pagado por asientos de primera fila para verme caer.

No me inmuté.

Ni siquiera cuando las tres—Rose, Stella y Mónica—comenzaron...

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