Capítulo 23: No te metas conmigo

La habitación estaba cargada de tensión. Adam se mantenía firme, sus ojos fijos en Stephen, sus miradas chocando como dos tormentas a punto de colisionar. Por primera vez, vi la asombrosa semejanza entre ellos. La misma mandíbula afilada, el mismo fuego frío ardiendo detrás de sus ojos. Primos, sí… ...

Inicia sesión y continúa leyendo