Capítulo 29: Él me obliga

En el momento en que la puerta chirrió al abrirse, me acomodé en el sofá, cruzando una pierna sobre la otra y dejando que mi vestido cayera lo suficiente para insinuar. Mis labios se curvaron en una suave sonrisa cuando Stephen entró.

Esa mirada en sus ojos fría, distante, inescrutable. Y sin embar...

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