Capítulo 34: No hay vuelta atrás

El viento silbaba en mis oídos y mi corazón latía con fuerza en cada paso que Adam daba. Sus brazos eran fuertes a mi alrededor—seguros, protectores, como si nada en el mundo pudiera tocarme mientras él me sostuviera. Hundí mi rostro en su pecho, inhalando su familiar aroma a pino y algo más oscuro....

Inicia sesión y continúa leyendo