Capítulo 56: Una línea cruzada

SELENA

Giré la cabeza y me quedé helada.

Stephen.

Estaba al final del pasillo, medio en sombras bajo la luz parpadeante del techo, con los hombros cuadrados y los puños apretados a los costados. Sus ojos, esos ojos gris tormenta, estaban fijos en los míos como miras telescópicas.

El aire a su al...

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