Capítulo 76: La caída del Alfa

El olor a sangre me golpeó antes de que siquiera entrara en el estudio.

Agudo. Metálico. Incorrecto.

—¿Padre?— Mi voz se quebró al empujar la puerta.

Ahí estaba, desplomado en su silla, la sangre empapando su túnica y goteando lentamente sobre el suelo de piedra en gotas enfermizas. Su pecho subí...

Inicia sesión y continúa leyendo