CAPÍTULO 89: Los ojos del lobo

SELENA

Algo se sintió mal en el momento en que abrí los ojos.

Mi pecho dolía, como una advertencia. Mis extremidades temblaban, pero no era por el frío. La fuerza corría por mí demasiado, demasiado rápido, pero debajo de todo, me estaba desmoronando. Mi cuerpo zumbaba, abrumado, pero mi visión… Mi...

Inicia sesión y continúa leyendo