Capítulo 109

Ryder y yo estábamos en el balcón mirando las estrellas de la noche. Su rostro aún tenía moretones, y mi tobillo estaba tan magullado que necesitaba un bastón para moverme. El silencio entre nosotros estaba cargado de todo lo que no podíamos decir en ese comedor sofocante.

—No puedo hacerlo —dijo f...

Inicia sesión y continúa leyendo