Capítulo 149

Un mes después.

La casa en Oregón era más pequeña que el ático, más acogedora, con suelos que crujían y ventanas que dejaban entrar demasiada luz por la mañana. Me encantaba.

Estaba desempacando la última caja de mi viejo apartamento cuando lo encontré—un cuaderno de espiral con una tapa morada de...

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