Capítulo 43

Sentí un nudo en la garganta. —¿Qué?

  Los labios de Elara se entreabrieron, pero no salieron palabras al principio. Sus ojos estaban abiertos, desenfocados, como si estuviera reviviendo algo. Algo oscuro.

  Me adelanté y le agarré la muñeca. —Elara, háblame.

  Exhaló temblorosamente. —Sienna me con...

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