Capítulo 6 6

Capítulo 6

Me sentí intimidada al darme cuenta que mi jefe también era el hermano de la novia de Patrick.

—Ya me voy jefe, no se preocupe, no pienso trasnochar —intente irme pero el me tomo de la mano con delicadeza

—¿Por que te vas a ir? La fiesta apenas comienza, además es un buen lugar para conocernos fuera de las batas y desinfectantes.

Sonreí, me sentía tan incómoda en ese lugar, sabía que Patrick solo habia jugado conmigo, sentía la mirada de mi querida madrastra odiandome.

—No creo...

En ese momento Patrick se acercó, tenía el mentón tenso, saludo con familiaridad a Oliver con un abrazo y la algarabía de dos adolescentes.

—Te presento a Katherine... Ella es mi ...

—Hermanastra —dije mirándolo a los ojos con ese dolor clavado en el alma que me quemaba la piel.

Oliver sonrió, le parecía graciosa la coincidencia, creo que no pensaría lo mismo si supiera del acostón que tuvimos en el avión.

—Es increíble —suspiro —Ella es mi residente... De la que te hable.

La sonrisa se Patrick se desdibujo de su rostro, en cuanto él dijo esas palabras, no sabía a qué se refería pero la noticia no le había caído en gracia.

—¿Que? La misma que ...

Con una sonrisa pícara Oliver asintió, la verdad era muy incómodo para mí ver que estaban hablando sin que yo pudiera entender a qué se referían.

—¿Me pueden explicar qué está pasando? —les dije en un tono bastante molesta, con todo lo que había pasado en los últimos días estaba muy susceptible.

—Nada —Oliver extendi su mano con esa sonrisa caballerosa que siempre tenía en el hospital para los pacientes —¿Quieres bailar conmigo?

La verdad es que en ese momento solamente quería ir a mi habitación, olvídame por completo de la fiesta de compromiso y de todo lo que me rodeaba.

Desde hace varios días estaba pensando incluso la idea de irme sin importarme la herencia, si mi madrastra y Patrick la querían para ellos que se la gastaran.

—Yo... —en ese momento vi la cara de Patrick, estaba furioso, celoso.

La idea de que estuviera celoso de Oliver, que por primera vez sintiera lo que yo me había tenido que tragar durante todo este tiempo, me gustó.

—Si, Me gustaría bailar con mi jefe el más guapo de todo el hospital.

Con una sonrisa pícara me dirigí a la pista de baile, Oliver y yo bailamos mientras nos reíamos un poco más de cerca de lo normal.

—¿Cuál es el secreto que hablas con Patrick? Ya me di cuenta que algo han dicho de mí —lo tomé del cuello y lo miré fijamente a los ojos mientras seguíamos bailando suavemente.

Oliver sonrio, me dio una caricia en la mejilla

—¿La verdad? —me preguntó frunciendo el seño —Hace un par de días le conté que hay una residente que me trae loco, que con solo verla me pongo nervioso, me imagino que no tienes que adivinar ese nombre.

Empecé a comportarme mucho más coqueta de lo normal, podía sentir los ojos de Patrick encima mío mientras atendía los invitados.

—Quizas lo que sientes residente es recíproco —me acerqué a su oído —En un lugar más privado podrías darte cuenta.

Los ojos de Oliver se iluminaron, parecía que le había dado la clave de la felicidad.

En ese momento Susana golpeó una copa, nos pidió a los invitados acercanos al centro del salón.

—Hoy es un día especial para mí, Patrick mi querido hijo se casa con una mujer maravillosa, Caroline, en un mes será la boda del año y queremos compartir este compromiso con ustedes.

Patrick tomo la mano de Caroline, saco un hermoso anillo de su bolsillo y se lo colocó en el dedo, el anfitrión le pasó el micrófono para que dijera algunas palabras pero el se negó.

Caroline tomo el micrófono emociónada, casi saltando de alegría

—Quiero decirles que este es el día más feliz de mi vida, Patrick es el hombre que amo, y se que ustedes han sido testigo de nuestro amor.

Susana también dijo unas palabras, todo me asqueaba, sentía que me revolvía el estómago, quería salir de allí.

La música volvió a sonar, agarre una copa de champán y me la bebí de un solo trago.

Mire a Patrick con una sonrisa traviesa, luego tome a Oliver de la mano y lo lleve a la pista de baile de nuevo.

Esta vez mi baile fue más sensual, casi me frotaba contra el mientras el me agarraba de la cintura y sin más que decir me besó.

Fue un beso dulce que poco a poco fue ganando terreno, hasta volverse pasional, giré buscando a Patrick.

El idiota estaba en una esquina bebiendo una copa de whisky, sin quitarnos la mirada, fija y clavada en nosotros con rabia, eso era lo que quería que sintiera lo que yo.

Oliver empezó a besar mi cuello

—¿Vamos a otro lugar mi residente favorita?

—Mi habitación está disponible —le dije dándole otro beso en la boca —¿Tienes condones?

Negó con la cabeza, pude ver al frustración en su cara por un momento

—No... Ufff preciosa... Soy un idiota.

Le coloque un dedo en los labios

—Pidele unos a Patrick, te espero en mi habitación, es la tercera puerta a la derecha en el segundo piso.

Subí a la habitación, estaba nerviosa, mi intento de provocar los celos de Patrick habían ido muy lejos.

Entre al baño, me aplique unas cremas y un poco de perfume, me gustaba oler a rico para no ser olvidada.

Me miré al espejo, Oliver me gustaba pero Patrick se me había metido en el alma, tenía que dejar de comportarme como una niñita.

Escuche la puerta abrirse, salí suspirando

—Oliver... Yo...

Abrí los ojos al darme cuenta que quien entró fue Patrick.

—¡¿Que carajos estabas pensando?! —me gritó lleno de rabia.

Estaba temblando, nunca lo había visto tan alterado.

—A ti no te importa lo que haga ¿Donde está Oliver? —le pregunté mirando a la puerta, nerviosa de que le hiciera algo.

—Despues de que me pidió condones, estaba a punto de darle una paliza, pero lo salvó la llamada del hospital.

Me acerqué a mi teléfono, efectivamente había un accidente y llegaron varios heridos al hospital, tenia que ir.

—No te importa con quién me meto a la cama, a la que debes controlar es a tu novia, no a mí.

Patrick no me dejo salir, me agarró de la cintura y me subió sobre la mesa de madera de mi habitación que usaba como escritorio.

—¿Que pretendías? ¿Darme celos con mi amigo? —me pregunto molesto —Porque te felicito, lo lograste.

—¡Solo quería meterme a la cama con el!¡Coger! No te creas tan especial, solo cogimos en un avión.

Intenté bajarme pero el no me dejó, y me besó, intente resistirme a esa maldito beso pero me deje llevar, me dominó.

—Si quieres coger... Siempre estoy yo —me dijo con una voz ronca.

Sin pensarlo lo bese y empecé a quítarle la camisa.

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