Capítulo 37 37

Mina

Miré al niño sentado al lado de Milán; no veía el partido, estaba absorto en su teléfono. Me incliné hacia él.

—Hola —saludé—. ¿Cómo te llamas?

El niño ni se inmutó.

—Holaaa —insistí.

—No me fastidies, me harás perder —me lanzó una mala mirada.

Me incorporé y miré a Milán.

—Me dijiste qu...

Inicia sesión y continúa leyendo