capitulo 100

El silencio dura apenas un segundo.

Luego el lugar estalla.

Gritos, golpes contra las rejas, apuestas que se pagan a gritos. El árbitro levanta mi brazo mientras yo sigo respirando con dificultad, el cuerpo vibrando por la descarga de adrenalina. Me cuesta asimilarlo, pero es real.

Gané.

Noqueé ...

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