Capitulo 114

Asiento sin responderle. Tomo la chaqueta y me la pongo despacio, como si ese gesto fuera una barrera entre lo que acaba de pasar y lo que todavía no estoy lista para enfrentar.

—Dos días —añade Bestia, ya más distante—. No llegues tarde mañana.

No me giro. No confío en mi voz.

Salgo del gimnasio co...

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