capitulo 115

Subo el pestillo y recién entonces me permito respirar. La casa está en silencio, ese silencio frágil que solo existe cuando los niños duermen y una madre camina con cuidado para no romperlo. Camino por el pasillo a oscuras, asomándome a sus habitaciones. Están ahí. A salvo. Pequeños pechos subiendo...

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