Capítulo 47 Viaje a Italia

El rugido de los motores del jet privado era lo único que llenaba el silencio sepulcral de la cabina de lujo. El champán en las copas de cristal permanecía intacto sobre la mesa de nogal, las burbujas extinguiéndose como nuestra alegría de la mañana. A treinta mil pies de altura, suspendidos entre e...

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