Capítulo 77 Después de una tormenta sale el sol

Después de la montaña rusa de emociones que trajo la velada, la noche avanzaba en un silencio reconfortante.

Me quedé un rato en la cama contemplando a Alejandro. Dormía profundamente a mi lado, boca abajo, con un brazo rodeando mi cintura. Su rostro, habitualmente marcado por las líneas de la resp...

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