Capítulo 97 Adiós a la falsedad

El eco de las sirenas policiales aún retumbaba a lo lejos cuando avancé a paso firme por el vestíbulo principal de la residencia. Alejé con suavidad la mano de Alejandro, quien me seguía a corta distancia con la mirada fija en cada uno de mis movimientos, atento a cualquier amenaza. Pero esta vez no...

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