Capítulo 37 A plena luz

A plena luz

El galpón no pretendía esconderse.

Estaba al final de una calle de ripio, entre un taller de contenedores y un lote de camiones sin patente visible, el zinc brillando con un sol de domingo que no le debía nada a nadie. A las once y veinte de la mañana no había anochecer que lo volviera...

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