Capítulo 44 Capitulo 44

El vidrio nos devolvía de pie en la vereda.

Adentro, Lorenzo no se levantó. Solo dejó el dedo sobre el respaldo vacío, como quien señala el plato de un invitado que tarda. El café humeaba. Los cubiertos de más brillaban. A un lado, una pareja discutía una cuenta. Al otro, un hombre comía solo y ...

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