Capítulo 58 Capitulo 58

Nueve y media

El barniz a las nueve y treinta olía a cera recién pasada y a café que alguien había dejado enfriar en una esquina.

Llegamos a las nueve y diecinueve. El pasillo estaba más iluminado que el lunes anterior. Las luces automáticas no fallaron. Sofía caminaba con el bolso cruzado, la cor...

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