Capítulo 12 CAPITULO 11

HADES

Desde que estuve entre sus piernas, no he podido sacarla de mi cabeza. Ni un solo segundo. Es tan jodidamente exquisita. Tan placentera. Tan estrecha. Su sabor, su olor, la manera en la que se aferró a mí... Ese coño apretado, empapado, temblando contra mi lengua como si rogara por más, me...

Inicia sesión y continúa leyendo