Capítulo 11 11

―Buenos días.

Abrí los ojos.

Bruno estaba despierto.

Y nuestra mano seguía unida debajo de la sábana.

La solté tan rápido que casi me golpeé con mi propia almohada.

―No digas nada.

―Ni siquiera había empezado.

―Tu cara empezó hace rato.

―Mi cara acaba de despertarse.

―Tu cara es insoportable incluso...

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