Capítulo 5 capitulo 5

Pero nada de eso las esperaba al cruzar la puerta de la casa, encontraron a su padre realmente molesto y un tanto borracho. No se suponía que estuviera a esa hora en casa, nunca llegaba temprano.

—Son un par de perras cochinas. Les grito a todo pulmón el hombre.

—Papá por favor no nos hables así. Dijo Shery.

—¿Y cómo quieres que les hable? Si son unas asquerosas mujeres, no pudieron limpiar esta maldita casa temprano. Tengo que llegar y encontrarme con toda esta suciedad.

—Sabes que tenemos clases, y siempre limpiamos cuando llegamos del colegio.

—Salieron hace tres horas, ¿Dónde mierda se meten en ese tiempo? Son unas mujerzuelas igual que la estúpida de su madre.

Shery siempre se enfurecía cuando las comparaban con la desvergonzada de su madre, ellas dos eran dos mujeres decentes de lo que nunca fue su mamá. Eve sujeto su mano fuerte porque sabía que eso le molestaba, solo intentaba calmarla para que no discutiera con Steven y terminara por golpearlas.

—Papá está lloviendo mucho, además Eve y yo necesitamos hacer los deberes de la escuela.

—Esa es la mentira más grande que he oído nunca muchacha mal agradecida. Todo lo que hago por ustedes, tienen un techo donde vivir y no pueden hacer algo tan simple como limpiar la casa donde viven. Estoy harto de las dos.

Ella pensó que el sentimiento era mutuo, y que si eso era cierto porque no se largaba y las dejaba en paz de una vez, ni siquiera traía comida a la casa y aun así las llamaba malas hijas. Estaba segura que perderían la casa en cualquier momento con tantas deudas que tenía su padre.

—Ya nos ponemos a limpiar.

—Más vale, porque hoy viene mi jefe con sus socios, así que quiero que esta casa brille. Pónganse a limpiar flojas. El hombre se retiró a su habitación.

—¡Lo odio! Y odio que nos trate así como si no fuéramos nada para él. Dijo Shery con rabia en la voz.

Las lágrimas amenazaban con salir de sus ojos, sentía tanto dolor y frustración. Ella solo quería tener una familia como todo el mundo que la apoyara y la amara. Al menos un padre comprensivo y menos borracho. 

Pero solo le toco a una loca drogadicta como madre y un agresivo en todos los aspectos como padre ¿Qué había hecho para merecer un castigo así? 

Sintió los cálidos brazos de su hermanita alrededor de su cintura, ella era su único apoyo, la única a la que podría decirle familia. Pero su corazón pedía mucho más.

—Todo estará bien, recuerda que pronto nos iremos de aquí. 

Ella lo creía así, pero a la vez sentía temor porque ¿y si su padre las buscaba? Las golpearía tanto que sería capaz de matarlas.

—Vamos a limpiar todo este desorden, la ducha tendrá que esperar. Le respondió al final Shery.

Las chicas se pusieron manos a la obra, aún mojadas, muertas del frío y del hambre. Pero si no lo hacían su padre se volvería un ogro y ya bastante que estaba furioso, cuando se encerraba en su habitación era para una sola cosa y no era nada saludable lo que allí hacía. 

El único cuarto de la casa que estaba prohibido limpiar y entrar era el de él, debía de estar del asco pensó Shery. Al fin, después de unas dos horas de aseo, agotadas recogieron sus mochilas, cuando se disponían a subir las escaleras tocaron el timbre, ambas se miraron a la cara porque ya sabían quiénes eran. 

Esperaron un momento para ver si su padre salía a recibir a sus invitados pero nada, las hermanas Loon odiaban cuando les tocaba alguna de ellas tener que abrir la puerta, ya que los tipos que solían llegar eran tremendamente asquerosos, pervertidos y muy mañosos queriéndolas tocar.

—Abran esa maldita puerta, están sordas.

—Voy yo. Descuida Eve tu sube al cuarto.

—No voy a dejarte sola.

Su hermana puso los ojos en blanco, Eve era muy testaruda. Bajo y abrió la puerta, una manada de hombres grandes, y algunos jóvenes y muy pocos mayores entraron en la casa con una sonrisa lasciva dirigidas a ellas dos.

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