Un golpe

Zane

Me ajusto la pajarita rojo oscuro que llevo al cuello y me miro en el espejo. Aparte de las ojeras, la dureza en ellas y la piel roja y enojada que me rodea las muñecas, nadie se daría cuenta de que me están obligando a casarme con mi prometida a punta de pistola.

He querido llamarla mi espos...

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