Bala

Zane

Tommy toca a Samanta, y me veo obligado a mirar. Estoy a dos segundos de arrancarme las manos para llegar a ella, por mucho que me griten las muñecas.

Esta es mi esposa. Debería ser yo quien lo hiciera. No esta excusa de humano.

"¿Cuántas de estas malditas perlas hay?" Tommy suspira, como si...

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