194: El peso del perdón

Josh llegó a casa más tarde de lo habitual esa noche, con la corbata aflojada, las mangas arremangadas y el tenue aroma de la lluvia de la ciudad aún aferrándose a su abrigo.

La casa estaba más silenciosa de lo que debería haber estado a las siete de la noche; no había música flotando desde la coci...

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